Propiedad privada.
¿Es
el amor un contrato de exclusividad? ¿Podemos amar a
más de una persona a la vez?.
En general, el amor de pareja es sinónimo de propiedad
exclusiva. Es raro que una pareja acepte que uno de ellos mantenga
otras relaciones. Pero a veces hay relaciones fuera de la pareja
estable que no son sólo una aventura sexual, sino un
vínculo que compromete profundamente a esa persona que,
sin embargo, se siente muy unida a su pareja, lo que plantea
el dilema de si podemos amar a dos personas al mismo tiempo.
Se trata de la infidelidad, que es habitual en las relaciones
de pareja. En general, los europeos admiten mucho más
los amores extramatrimoniales o fuera de la pareja que los americanos.
Para algunos, esto es porque los norteamericanos creen más
en el amor y los europeos más en el placer.
"Las cadenas del matrimonio son muy pesadas para llevarlas
solamente entre dos".
Divorcio y fidelidad
Aunque parezca curioso, el divorcio es en cierto sentido una
apuesta a la fidelidad, al amor único, y se vuelve a
armar todo otra vez. Entre las posiciones de los europeos y
los norteamericanos hay atices: los argentinos se divorcian
mucho, pero también creen en relaciones basadas solo
en el placer y no tanto en la fidelidad. Para los europeos,
los amoríos u otros vínculos paralelos al compromiso
central, tienen que ver más con oportunidades, que se
presente la ocasión, que se dé el encuentro. Están
màs abiertos a las oportunidades y alternativas. Entretanto,
en América, se vincula al amorío o affair, con
el hecho de haber problemas de pareja. No influye el tercero,
la pareja està mal.
Es posible que ambas posiciones respondan a un conflicto muy
básico en la fidelidad, que es a quién uno le
será fiel: ¿a su pareja o a sí mismo?
¿Solidarios o egoístas?
Parece haber una contradicción entre las posiciones anteriores.
Pero no necesariamente es así a lo largo de toda la vida
y a través de relaciones prolongadas. Este problema tiene
muchas representaciones sociales. Puede ser visto como egoísmo
vs solidaridad "me ocupo de mí o de los otros",
"hago lo que quiero o lo que quiere el otro".
Si hablamos de amor, suponemos una serie de conceptos más
o menos compartidos por todos. Pero no sabemos si en realidad
la fidelidad, la demanda de fidelidad y su ejercicio, se vinculan
tanto al amor, o está más vinculada a la posesión,
control del otro. Los celos y la necesidad de poseer al otro
son una demostración de cuán importante es la
inversión amorosa, son el resguardo de esta inversión.
Terceros en discordia
A veces entra en juego un tercero y complica el vínculo
amoroso, pero esto tiene que ver con cómo las personas
entienden la fidelidad más que con que solo entre un
tercero. Se puede amar a más de una persona: amamos a
nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros amigos. De modo
que el caudal amoroso no parecería ser el problema. De
hecho, si dos personas celosamente, aceptan amarse sólo
entre sí, exclusivamente, es una situación muy
patológica, empobrecedora y generalmente muy terrible.
El caudal de amor alcanza para varias personas. En general,
se plantea algo como "son distintos amores". Los celos
empiezan en la familia, muy fuertes con los hermanos. Y los
padres suelen decir "yo los quiero a todos pero en forma
distinta", "no se trata de la cantidad, de que quiera
más a tu hermano, sino que es distinto". Entonces,
con esto del "amor distinto", es una manera de elaborar
las situaciones de rivalidad, que se expresa en los celos entre
hermanos, y también en una pareja cuando aparece un tercero.